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Hablando de reputación: ¿aprenderá alguna vez la clase política la lección de #15m?

En estos días de obligada ausencia por motivos electorales, están pasando muchas cosas. Hay unos cuantos ciudadanos (pero no suficientes) que están empezando a plantearse que la mayoría de nuestra clase política está absolutamente alejada de la realidad. Pero lamentablemente, solo somos unos pocos los que pensamos así.

Por un lado, la mayoría de los políticos sigue sin reaccionar; pero por otra parte, los ciudadanos que mayoritariamente se abstienen (sí, la mitad que no vota y permite que los demás decidan por ellos), demuestran que ante los evidentes fallos de nuestra democracia, aún falta mucho por hacer. Y mientras tanto, siguen votando a los partidos mayoritarios, consolidando la partitocracia y el bipartidismo… ¡país!

Recojo a continuación el artículo de mi amigo Carlos Pursals, experto en reputación digital, quien nos aporta un punto de vista aséptico sobre el tema en cuestión:

LA REPUTACIÓN DE LA CLASE POLÍTICA: ¿UNA LECCIÓN APRENDIDA?

Ya ha terminado la campaña electoral y también se han celebrado las elecciones locales y autonómicas. Ya ha dejado de funcionar y sacar humo los tweets de nuestros políticos, ya no recibo más propaganda política en mi buzón de casa, ya no veo anuncios políticos en los medios de comunicación, aun veo banderolas colgadas en las calles y alguna valla publicitaria con eslóganes políticos, pero seguro que serán retirados en breve.

Ahora toca hacer análisis. Unos han ganado, otros han perdido  (empieza a introducirse la “cultura” del reconocimiento de unas elecciones entre los políticos, ¡¡ya era hora!!?, unos han presentado su dimisión por malos resultados, otros ya están haciendo aquello de “donde dije digo, digo Diego”, otros analizan con quien van a pactar (aunque hace 3 días decían todo lo contrario), otros ya están estudiando que van a hacer como oposición, etcétera y etcétera …..

Lo que todavía no he escuchado por ejemplo es una reflexión de la clase política de por qué en 10 años se ha duplicado el voto en blanco, de por qué solo ha votado algo más del 50% de la población, de por qué ha crecido en estas elecciones un 300% el voto nulo, de por qué están acampados en la puerta del sol de Madrid y en la plaza Catalunya de Barcelona muchísimas personas que reclaman democracia ya, ….

Creo que nuestra clase política sigue bastante alejada de la realidad de nuestra sociedad. Llevamos 35 años de democracia en España y siempre he oído hablar a la clase política de que tienen que reflexionar para evitar la “desafección” de los ciudadanos.

Me da la sensación de que reflexionan poco o durante muy corto período de tiempo porque estamos viendo las mismas declaraciones de nuestros políticos elecciones tras elecciones y la desafección sigue siendo mayor que antes.

¿Qué debe pasar o debe ocurrir para que la clase política corrija esta desafección?. Creo que solo hay una respuesta: que empiecen a RE-CONSTRUIR la reputación de la clase política en general.

¿Y cómo se puede hacer?: si quieren es muy fácil: durante 3 años, 11 meses y 15 días, es decir fuera de la campaña electoral, que destaquen por sus buenas prácticas, que apliquen con ejemplo con elementos de transparencias, que exijan dirigir las instituciones con políticas de buen gobierno, que sean capaces de rendir cuentas a la sociedad  (y no solo me refiero a la parte económica),…

Todo ello se debe aglutinar en una nueva cultura política y con unos comportamientos diferentes y después ya nos lo explicarán y comunicaran a los ciudadanos, pero deben hacer este esfuerzo de cambio cultural y demostrar a los ciudadanos que esta “desafección” se puede minimizar.

Creo que aún están a tiempo parar poder corregir errores del pasado y del presente, y creo que las redes sociales pueden ser sus grandes aliados como instrumentos de comunicación, pero SOBRETODO deben tener las ganas de hacerlo.

No quiero incluir a TODA la clase política dentro de este saco, ya que seguro que después de este post saldrán voces diciendo que todos no son iguales. Es cierto, no todos son iguales, pero el esfuerzo de construcción de la reputación de la clase política depende de todos ellos.

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